Situado extramuros de la Pastrana medieval, fue una hospedería de caballeros calatravos. En 1184 Alfonso VIII había donado Zorita de los Canes y todo el territorio circundante a la Orden Militar de Calatrava para repoblar y traer riqueza a la zona. Más adelante, en el siglo XVI, Doña Ana de la Cerda, condesa de Melito y primera señ ora de Pastrana, vivió en el edificio mientras estaban construyendo a escasos metros el Palacio Ducal.

En su fachada destacan los arcos o arquivoltas que se conservan de su portada original de traza gó tica. Son muy similares a los que encontramos en la portada de la iglesia-colegiata y no serıá extraño que fueran de la misma é poca y realizados por los mismos canteros.

En la actualidad el palacio está dividido en dos casas cuyo interior, aunque reformado, mantiene la esencia de una gran casa noble y señorial. En su parte posterior disfrutan de un jardín morisco que se le añadió al edificio en el siglo XVII.

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