La primera muralla de Pastrana data del siglo XIV, construida bajo el gobierno de la orden Militar de Calatrava, a la que pertenecı́a el territorio. Fue consecuencia, por una parte, de los disturbios caracterı́sticos de esta época de crisis y, por otra y de forma fundamental, de los disturbios dentro de la propia Orden y las luchas mantenidas por ostentar el maestrazgo.

Sin duda, la muralla fue un elemento de seguridad, el elemento fı́sico que determinó el perı́metro de la ciudad medieval, pero también fue el factor jurı́dico, económico y psicológico que delimitaba qué era la villa de Pastrana y qué no. Sus puertas, que se cerraban por la noche, servı́an de lugar de tránsito para recaudar impuestos a los comerciantes que acudı́an a ellas y de lı́mite del espacio donde se disfrutaba de privilegios especiales propios y privativos de la villa.

En aquel momento existı́an ocho puertas de las que actualmente quedan dos. De las ocho puertas, unas eran verdaderos arcos de entrada y otras eran pequeños portillos que daban paso al á rea circundante. Solamente se conserva la Puerta de Zorita en su ubicación original entre la plaza de la Hora y la calle Mayor, aunque ya es conocida como Arco de la calle Mayor.

La Puerta de San Francisco tenı́a otra ubicación en la primitiva muralla medieval; se trasladó a la posición actual en el siglo XVII cuando se hizo una reedificación de la muralla para salvaguardar a la población de una epidemia de peste en 1650. Recibe su nombre del convento de franciscanos instalado extramuros frente a ella.

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