En el 1174 el rey Alfonso VIII donó el alfoz de Zorita de los Canes y su comarca a la Orden Militar de Calatrava para repoblar la zona. Tras la conquista de Cuenca en 1177, la Orden de Calatrava, segura en su nueva posesión, organizó el control de su territorios mediante la fundación de pequeñas aldeas entre las que se encontraba Pastrana.

La calle de La Palma, antiguamente calle Mayor antes de que lo fuera la actual, albergaba las casas pertenecientes a las principales familias de la villa, probablemente también familias judías. Cuando los judíos fueron expulsados por orden de los Reyes Católicos en 1492, se expropiaron estas viviendas. En ese momento Pastrana seguía bajo la jurisdicción de la Orden Calatrava y se cree que el gobernador aprovechó para venir a residir en esta antigua casona.

La arquitectura sigue ejemplo/tendencia de otras casas del barrio, destacando el arco de medio punto de su puerta principal, ası́ como el escudo de su fachada, cuya cruz de Calatrava atestigua la influencia de esta orden.

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