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En 2019, Pastrana conmemora el 450 aniversario del año más importante de su historia: 1569

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450 Aniversario 1569bPastrana.  22 de enero de 2019. Pastrana continuará en  2019 la labor que lleva haciendo durante décadas para reivindicar su historia y su patrimonio, y convertirlos, además, en el mejor reclamo turístico y, consecuentemente, en el motor económico de la localidad. Cada año, la villa ducal elige una efeméride, o un personaje, en torno a los cuales articular su año turístico, y su Festival Ducal de julio, declarado Fiesta de Interés Turístico Provincial. Este año, el argumento es obvio. Se cumple el 450 aniversario del año más importante de la historia de Pastrana: 1569.

Tanto en las visitas teatralizadas que se llevan a cabo en el Palacio de Covarrubias el primer sábado de cada mes, como en el propio Festival Ducal, las gentes de Pastrana harán sentir al viajero de una manera especial los momentos acaecidos  en la historia de Pastrana, este año con especial hincapié en los que sucedieron en 1569. Los visitantes son conducidos por habitaciones y salones contemplando los lugares donde se escribió la historia, bajo los impresionantes artesanados que lograron sobrevivir al paso de los siglos, donde aún resisten parte de los azulejos toledanos que no mancharon de tinta los diez hijos de los duques de Pastrana.  Las visitas que les harán participes de la historia, les harán sentir momentos importantes como fue la llegada de la Madre Teresa de Ávila a la Villa, las  rencillas entre ella y la Princesa de Eboli o la imposición de hábitos de los primeros Carmelitas Descalzos del convento de San Pedro. Festejos, desdichas y duelos revividos por los propios pastraneros para convertir a la villa ducal en una escapada perfecta en la que huir  de bullicios y aglomeraciones, y por donde pasear imaginando a la orden de calatrava, creer escuchar los cantos de los niños del colegio de San Buenaventura, preguntarse  por qué, al pasar  por delante de la casa de la Inquisición, o intuir el murmullo de la sinagoga judía en oración en calles de sabor medieval de olor a gentes sencillas y honradas.

Gran parte de estos hechos, que los propios pastraneros, ataviados con sus magníficos atuendos de época que ellos mismos fabrican en el taller de costura, sucedieron en esta fecha clave. Hace 450 años ahora. Fue en 1569 cuando Ruy Gómez de Silva adquirió el Estado de Pastrana mediante compra a Don Gastón de la Cerda, compra que se insertaba dentro del plan de engrandecimiento nobiliario que venía desarrollando este personaje, y que pasaba por el acercamiento y casi identifi¬cación del mismo con el poderoso linaje de los Mendoza. Como personaje principal de la Villa Ducal, los pastraneros le dedicaron a la figura de Ruy Gómez de Silva el Festival Ducal que organizan en julio, del año 2016.

Ruy Gómez adquirió el Estado territorial de Pastrana, cuando su carrera política había llegado a su máxima cota y su influencia sobre el rey empezaba a declinar. Esta influencia, que se había iniciado cuando Ruy Gómez formaba parte del séquito del Príncipe Felipe en su primer viaje a Europa, se ratifi¬caba con la concesión de un título ducal sobre una amplia base territorial, el Estado de Pastrana.

Obtenido el territorio en 1569, inmediatamente consiguió el título ducal de manos de Felipe II. El título de Duque de Pastrana fue concedido por Felipe II, por Real Cédula de 20 de diciembre de 1569, a Don Ruy Gómez de Silva, Señor de la Villa de Pastrana, I Duque de Estremera, Príncipe de Éboli, Príncipe consorte de Mélito, Duque de Francavilla, Clavero de Calatrava, Embajador y Consejero Real. Precísamente a la memoria del Duque de pastrana fue dedicado el Festival Ducal de 2016, cuando se cumplió el V Centenario de su nacimiento.

Como Duque de Pastrana, llevó a cabo una importante obra. A partir de la compra, desplegó una dinámica labor dirigida a convertir sus estados en una auténtica Villa Ducal, a imitación de los prósperos e infl¬uyentes estados italianos, lugares donde había surgido el Renacimiento. Para ello, en un primer momento sentó las bases del desarrollo económico de la villa estableciendo una pujante industria sedera y una importante red de comercialización de estos productos; para la primera trajo maestros fl¬amencos y milaneses e incorporó a la población un importante grupo de moriscos de los expulsados de las Alpujarras. Transformó la iglesia parroquial en Colegiata mediante Bula papal, fundó dos conventos- uno de monjas y otro de frailes-, para lo que mandó llamar a la reformadora Teresa de Jesús, y realizó una profunda trasformación urbanística dirigida a dar salida a las nuevas necesidades de mercado y vivienda, dentro de la cual cabe destacar la construcción de un barrio de traza renacentista destinado a las industrias creadas, primer intento de barrio industrial planificado el urbanismo renacentista español.


Las fundaciones de Santa Teresa
Una de las actuaciones de más amplia y profunda trascendencia fue la llamada de los Duques a la madre Teresa de Jesús, en 1569, para llevar hasta su villa la Reforma Carmelita. Con la fundación de los conventos, al igual que con la transformación de la iglesia en Colegiata, el Duque pretendía desarrollar un proyecto de prestigio dirigido a dotar a su villa de las instituciones que en ese momento se consideraban necesarias en un núcleo urbano que pretendía se de renombre, sustentado en sus cualidades y méritos; la fundación de conventos, como la instauración de colegiatas, fue una constante en todas la villas ducales.

Las Fundaciones de Pastrana se enmarcan en todo el conjunto de transformaciones que el Príncipe de Éboli realizó para convertir Pastrana en una villa ducal plena, donde los conventos fueron considerados como bienes sociales en sí mismos.

Convento de San Pedro
El Convento de San Pedro, perteneciente a la orden de Carmelitas Descalzos, fue fundado por la madre Teresa de Jesús en 1569, a petición de Ruy Gómez. Situado extramuros de la villa y alejado de ella, en un primer momentos contó con unas simples ermitas que fueron habilitadas por los nuevos monjes. Pero al morir la Santa en 1582, la Orden estaba perfectamente consolidada y, patrocinada por importantes miembros de la nobleza, disponía de recursos suficientes para acometer la construcción de sus conjuntos conventuales. Esto se refl¬eja claramente en Pastrana, cuyo convento se levanta a finales del siglo XVI y durante la primera mitad del XVII.

Al exterior muestra la típica fachada carmelita situada en los pies, posiblemente trazada por Fray Alberto de la Madre de Dios en 1625, año en que se encontraba trabajando en este convento y en que fue requerido por Fray Pedro González de Mendoza para que diera las trazas para la reedificación de la Colegiata de Pastrana. El Convento de San Pedro es hoy el Museo  del V Centenario de Santa Teresa de Jesus, y uno de los hitos destacados de la ruta turística religiosa Huellas de Teresa de Jesús.

Convento de San José
El Convento de San José, fundado en 1569 por Teresa de Jesús, fue refundado por la Princesa de Éboli en el año 1574 con monjas Concepcionistas Franciscanas, es en estos momentos cuando se inicia la construcción de su edificio (las antiguas monjas carmelitas descalzas llevadas a Pastrana por la madre Teresa de Jesús habían ocupado unas simples casas donadas por el propio Príncipe de Éboli). El edificio, de sencilla construcción, cuenta con una iglesia de nave única y cabecera cuadrada, sin resalte en planta, pero rematada en pequeño ábside semicircular, lugar donde se instala el retablo. Está cubierta con bóveda de medio cañón con lunetos y decorada con yeserías. Pese a la consagración a clausura de la comunidad de este convento, el edi cio participó plenamente del desarrollo de la Villa Festiva; su iglesia se convirtió en uno de los hitos de los recorridos procesionales, lugar de parada de cortejos y comitivas.