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La música de Fray Pedro Buch, según The Labyrinth of Voices, en el Festival Ducal de Pastrana

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Páginas desdeDossier UN FUNERAL PARA LA CASA DE EBOLIwebPastrana. 10 de julio de 2017. Este jueves, a partir de las ocho de la tarde, las calles de Pastrana, herederas de las tres culturas que supieron convivir en la Villa Ducal, viajarán en el tiempo hasta el Renacimiento. El sonido característico de los vencejos sobrevolando la Plaza de la Hora, banda sonora del verano alcarreño, dará paso al pregón del XVI Festival Ducal. Se dice que será el IV Duque de Pastrana, Rodrigo de Silva y Mendoza, responsable de que las dos magníficas series de tapices, probablemente los mejores de estilo flamenco que se conservan en España, llegaran a Pastrana hace ahora 350 años, quien dé el pregón que lo inaugure.  Seguramente, el noble recordará con sus palabras aquel momento de junio de 1667.

Cuando salga a la balconada del Palacio de Covarrubias, serán cientos los pastraneros que luzcan sus trajes de época, magníficamente elaborados por ellos mismos, evocando así, con el mismo detalle que los tesoros arquitectónicos que conserva, el esplendor renacentista de la Villa Ducal. Judíos, moriscos y cristianos acudirán desde la Plaza de los Cuatro Caños hasta la de La Hora, para escuchar sus palabras.

A continuación, la escritora Almudena Arteaga, a los pies de ese mismo lugar, escenario de los gozos y las sombras de su antepasada, Doña Ana de Mendoza y de la Cerda, recibirá el Premio Princesa de Éboli, que llegará así a su V Edición. Además de ser uno de los ancestros de la literata, la gran dama de Pastrana es también responsable del giro que dio su vida. En 1997, hace ahora veinte años, Arteaga publicó su primera novela, que lleva por título precisamente 'La Princesa de Éboli'. El libro rescató del maltrato histórico y del olvido mediático a la persona y al personaje de Ana de Mendoza, algo fundamental para Pastrana por lo que ha significado en su promoción turística. Desde entonces la princesa es el icono turístico de la Villa Ducal y uno de sus personajes más queridos.

La programación del Festival Ducal está trufada de guiños culturales que se añaden a la diversión y al Mercado del Siglo de Oro. El primer día, el jueves, pertenece, por derecho propio, a la Princesa; en el segundo, el viernes, el grupo The Labyrinth of Voices recreará la música de un gran y desconocido polifonista, Pedro Fernández Buch (15¿?-1648), compositor muy en deuda con Pastrana, tanto por la conservación de su producción musical como por el redescubrimiento y divulgación de la misma, en la actualidad.

El director de este conjunto vocal e instrumental de música antigua, Miguel Angel G. Cañamero,  explica que, desde el mismo año de su creación, 2014, The Labyrinth of Voices recupera la figura histórica y la música  de este “compositor talentoso” hasta ahora muy poco conocido, el polifonista Pedro Fernández Buch, maestro de la Capilla Musical de la Catedral de Sigüenza entre los años 1608 y 1648, donde coincidió con Fray Pedro González de Mendoza en el periodo en el que el tercer hijo de los príncipes de Éboli fue obispo y señor de la Ciudad Mitrada.

Cuando el prelado emprendió la gran reforma de la Colegiata y construyó la cripta y el colegio de San Buenaventura, los dotó de una importante biblioteca. Debió entonces mandar copia de la música de todas las obras de su maestro de capilla a Pastrana. Precisamente ese cantoral es el único que se conserva hoy en España, conteniendo el mayor número de obras musicales de Buch y siendo así, un tesoro documental de incalculable valor. Aunque dicho cantoral ya había sido descubierto por otros estudiosos, hasta la fecha solo existían referencias de este compositor a nivel musicológico y aún “nadie se había tomado la molestia de transcribirlas e interpretarlas”, según declara Cañamero. Por eso, The Labyrinth of Voices ha emprendido la cruzada de recuperarla. “Su música es de una gran perfección compositiva, característica que puede hacerse extensiva al resto de los grandes compositores del renacimiento español, los conocidos y los menos conocidos, puesto que todos estos maestros de capilla, poseían una estricta formación. La producción de Buch recogida en el cantoral de Pastrana incluye misas, motetes y magníficats. No obstante, la Misa de Requiem, que será el eje fundamental de este concierto, se conserva en el archivo de la Seo de Zaragoza. Su música es exquisita, de una gran expresividad, y merecería estar a la altura de otros compositores más conocidos del Siglo de Oro español”, explica el director.

Así, en colaboración con el Festival Ducal, el viernes 14, esta agrupación interpretará la Misa de Requiem de Pedro Fernández Buch, rescatada en este caso del archivo de música de las Catedrales de Zaragoza, vinculando así la figura del músico con la de su obispo. El próximo viernes, Pastrana retrocederá pues a aquel 25 de junio de 1639, en el que Pastrana celebró las honras fúnebres. Dos días antes, había fallecido el obispo, Pedro González de Mendoza. Su cuerpo fue trasladado hasta Pastrana, teniendo lugar un funeral grandilocuente, al más puro estilo del Renacimiento, como la gran personalidad de la época que fue. Este tipo de cortejos fúnebres, con ceremonias fastuosas, incluidas arquitecturas ficticias dentro de las iglesias, se pusieron de moda tras la muerte de Felipe II.

El séquito de la corte de Pastrana, salió al encuentro de aquel cortejo fúnebre que venía desde Sigüenza y que portaba su cadáver. Tras encontrarse en la Ermita de Nuestra Señora del Val y tras una primera parada en el Convento de San Francisco, entraron en la villa por el barrio morisco del Albaicín hasta llegar a la plaza donde se encuentra el Palacio Ducal. Las campanas doblaban llorando su perdida. Frente al Palacio se había erigido un altar ficticio, para su primer recibimiento. Allí se formó la comitiva que, siguiendo el estricto orden que el propio Fray Pedro había dejado por escrito que se guardara, llevó su cuerpo en solemne procesión hasta la puerta de la Colegiata, donde los canónigos aguardaban.

El interior de la colegiata se vistió de negro luto en la cabecera de su altar con grandes telas, igualmente negras, que colgaban desde las cornisas hasta el suelo, cubierto de ricas alfombras. Por todas partes había emblemas de la casa de Éboli, escudos de armas, blasones, cuadros alegóricos, esqueletos...

Y en medio de la nave, bajo la cúpula, el imponente túmulo funerario: una arquitectura efímera en forma de templete que se alzaba coronado por un dosel. Todo iluminado por el resplandor de miles de velas. Aquella escenificación venía a decir a todos aquellos que la contemplaban que un gran hombre, un gran señor, había cruzado por el valle de la muerte victorioso. Aquella ceremonia, aquellos solemnes oficios que se celebraron y que culminaron con el entierro de Fray Pedro González de Mendoza en la cripta de la misma Colegiata, debieron de estar acompañados sin duda de música, aunque lamentablemente nada ha quedado registrado. Así, ese momento, en el que con mucha probabilidad sonaría en la Colegiata la Misa de Requiem de Buch, “nos ha dado pie a reconstruir cómo hubiera sido la parte musical de unos oficios fúnebres, aunando la misa con otras obras del cantoral de Pastrana, reproduciendo así lo que pudo ser un funeral para la casa de Éboli: una reconstrucción completa de cómo imaginamos la ceremonia”, dice el director, en referencia al título del concierto.
 
La Asociación de Damas y Caballeros de Pastrana recreará el boato del cortejo fúnebre, que saldrá desde el Palacio hasta la Colegiata. Cuando llegue, comenzará el concierto. Para el conjunto vocal e instrumental, actuar en Pastrana “es un placer, la Colegiata es un marco incomparable y además, suena especialmente bien, como demuestra la maravilla de órgano que tiene”.

También el sábado, y de manera previa al gran espectáculo 'Ana de Mendoza, de dama a cautiva', habrá lugar para una conferencia sobre “La Celestina y su descendencia en la Venecia del siglo XVI”, que correrá a cargo de Fernando Jose Pancorbo.  A lo largo del Quattrocento y del Cinquecento, salieron a la luz un número considerable de obras y de traducciones que presentaban un contenido satírico, contextualizados en ambientes inusuales y protagonizados por personajes que implican una fuerte carga sexual. “Mi intención es poner sobre el tapete cómo estas obras llegaron a conformar un corpus homogéneo, teniendo en cuenta que fueron escritas en épocas y tradiciones diferentes, y si siempre fueron leídas en clave satírica, como ataque a la situación política y la corrupción religiosa de su entorno, o si se impuso la lectura lúdica. Desde este punto de vista, lo que presento es una conexión cultural entre los movimientos culturales y literarios que tuvieron lugar entre los siglos XV y XVI, y algunos de los personajes más ilustres de la historia de Pastrana”, explica el experto.

El domingo cultural lo abre una charla de Aurelio García López, que explicará la historia de la industria papelera en Pastrana, conferencia homónima al libro publicado por el autor a comienzos de este año en el que describe la trayectoria de una pequeña industria papelera activa durante tres siglos en la comarca de La Alcarria gracias a la iniciativa de la familia Mendoza, un curioso fenómeno industrial en el ámbito rural. Por ello, el historiador alcarreño ha tratado de analizar el porqué de esta actividad industrial, su tecnología, obreros, oficiales, así como las conjeturas sobre su mercado y articulación con la economía del momento y su repercusión en la comarca donde estaba asentada. Los promotores de esta actividad industrial fueron los duques de Pastrana. “Mi trabajo se remonta a los famosos príncipes de Éboli, don Ruy Gómez de Silva y doña Ana de Mendoza,  y a los sucesivos duques de Pastrana hasta la integración de este título en la casa de Infantado”, explica el autor. Tampoco olvidará el conferenciante la trayectoria de los maestros papeleros genoveses, valencianos y catalanes que en esta fábrica trabajaron, destacando el maestro papelero Pedro Guarro que ejerció su arte desde 1770 a 1802, al igual que otros miembros de esta familia que llegaron a las cercanías de Madrid para elaborar papel para la edición de la Gaceta de Madrid.

El domingo lo cerrará un concierto de música renacentista que correrá a cargo del trío Luchetti/Beceiro/Bosh. Será en la Plaza del Deán. Se trata de un concierto con laúd, zanfona, viola de gamba, voz y percusión que incluirá repertorio del Cancionero de Mecinaceli. “Hicimos arreglos de canciones de la tierra y los hemos mezclado con cancionero renacentista, con Juan de la Encina, con el cancionero de Medinaceli y alguna canción sefardita, para hacer algo distinto en el marco del Festival Ducal”, explica Silvia Luchetti.